Hay días en los que una se siente poderosa, fuerte, lista para conquistar el mundo… y otros en los que lo que apetece es doblarse como una pinza, mirar al suelo y decir “ya si eso, mañana”.
Ahí entran en juego las flexiones hacia delante, esas posturas que tanto usamos en yoga… y también en pilates, aunque con intenciones un poco distintas.


Hoy te cuento qué tienen de especial estas posturas que, aunque parecen sencillas, tienen mucha miga: a nivel físico, emocional y hasta energético. Vamos allá (sin prisa, que son posturas de pausa).


Desde el cuerpo: estira, suelta y activa.


En yoga, las flexiones hacia delante son como ese momento de sofá después de un día largo: el cuerpo se pliega, se suelta, y algo dentro suspira. Estiran toda la parte trasera (piernas, espalda, cuello…) y nos ayudan a descansar por dentro.


En pilates, la cosa cambia un poco: las flexiones son más activas, controladas, y el abdomen tiene que trabajar de verdad. Aquí no vale colapsar y dejar caer la cabeza, ¡hay que mantener la forma y el core encendido! Pero el beneficio está ahí: movilizas la columna, ganas fuerza, y sí, también estiras.

En resumen:


Te ayudan a liberar tensiones.


Estiran zonas que ni sabías que tenías.


Fortalecen el centro (aunque a veces maldigas un poco).


Te hacen más consciente de cómo te mueves y cómo respiras.


Desde la emoción: hacia dentro, sin esconderse.


A veces en clase os veo en Paschimottanasana (la de estirarse hacia los pies sentadas) y parece que estuviéramos todas buscando las llaves perdidas del alma. Es que estas posturas, sin darnos cuenta, nos llevan hacia dentro. A veces sale calma, otras frustración, o incluso ese llantito raro que no sabes de dónde viene. Doblarse hacia delante es un gesto de recogimiento, como un abrazo que te das.
No estás huyendo, estás volviendo a ti.

Desde la energía: bajar de revoluciones.


En yoga se dice que estas posturas conectan con la energía de tierra y agua. Eso suena muy místico, pero en realidad tiene sentido: te calman, te ayudan a dejar de correr mentalmente, a parar y respirar.
Trabajan con los chakras más bajos, que tienen que ver con la seguridad, la estabilidad, el dejarse fluir. Básicamente, lo que más falta nos hace en semanas de locura.


Y al final… ¿por qué doblarse?.


Porque en un mundo que nos pide estar erguidas, fuertes, productivas y estupendas 24/7, plegarte hacia delante es casi un acto rebelde.


Es decir: “hoy no empujo más. Hoy respiro. Hoy me miro.”



Ya sea en una clase de pilates mientras haces un roll-up con todo el control del universo, o en una sesión de yoga donde te dejas caer hacia ti misma… esa flexión te está diciendo algo.

Y tú, ¿te escuchas?

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